Stephane Ducret

Ya sea utilizando la pintura, la fotografía digital, o la escultura, el artista nacido en Suiza, Stephane Ducret, concibe su arte alrededor de una premisa: el placer existente. El último trabajo de Ducret, Diamonds are Forever, una fluida serie de abstracciones geométricas, es menos soñador y más enigmático que los anteriores. Las formas cobran vida de manera menos complicada a través de una relajada imaginación.

Stephane Ducret está presentando su segunda exhibición de Diamonds are Forever (la primera fue en el Espacio R, en Ginebra, Suiza, en septiembre, 2008) junto con las últimas obras de su The Rebirth of the Cool. Ducret mantiene que la alegría y la despreocupación de vivir deberían ser algo del momento y no un objetivo a conseguir. El sentido de vivir debería ser sin esfuerzo. El se da cuenta de esto en las formas puras, que se absorben fácilmente y cuya inspiración proviene de los objetos y del diseño de interiores. Con el espíritu de fiesta de los años 60 y 70 en mente y sus tonos cromáticos evoca un lujo para los sentidos. El último trabajo de Ducret, Diamonds are Forever, una fluida serie de abstracciones geométricas, es menos soñador y más enigmático que los anteriores. Las formas cobran vida de manera menos complicada a través de una relajada imaginación.

Paralelamente a su serie The Rebirth of the Cool, en el 2007 Ducret se embarco en otro estilo artístico con su The Origin of The World, el cual está actualmente en exposición en el back room de la Galería del Paseo, durante el mes de Enero. Ducret manipula obras maestras originales al meticulosamente someter los pequeños detalles a través de una calculada formula de pixeles. Esto apoya su argumento de que los detalles son inútiles. Su creencia es que en el caos de la vida moderna, no dedicamos mucho tiempo a experimentar una obra de arte, y es entonces cuando nos perdemos el significado y el valor de los detalles. En sus recreaciones, Ducret representa la perspectiva superficial del observador a través de un exacerbado desprecio de los detalles. Irónicamente, las nuevas piezas nos recrean nuevos niveles de placer, pero desde lejos, se ven casi exactos como el original.

Ducret apunta a estimular intelectualmente una nueva perspectiva en el observador, traduciendo la evocación de un placer estético en un presente interno de felicidad.