• Victor Lema Rique. Sin Título. 2008. Carbonilla y tinta acrílica sobre papel. 100cm x 150 cm.
  • Victor Lema Rique. Sin Título. 2008. Carbonilla y tinta acrílica sobre papel. 150cm x 100 cm.

Victor Lema Riqué


EL BOSQUE 2

Compactos como bunkers, los edificios de la serie El Bosque II de Victor Lema Riqué ofrecen trampolines para la fuga. Algunos tienen ventanas cerradas y pórticos que enmarcan puertas selladas con hormigón. Nadie sale, nadie entra. Se supone que están habitados. Si hay alguien dentro de ellos, ¿conoce el mundo exterior? La narrativa en forma de cuento, género al cual Riqué se dedica paralelamente al desarrollo de sus más recientes trabajos plásticos, empieza a imponerse como necesidad para quien observa esos grandes dibujos a carbonilla sobre tinta acrílica. Si hay habitantes en esos edificios inviolables, ¿intentan salir? ¿Por qué esa nada oscura del lado de afuera? Es el miedo que los mantiene encerrados. No. Puede ser que estén encerrados a la fuerza. O simplemente siempre han estado presos, ni siquiera saben que existe otra posibilidad. En el texto "El Despoblador", Samuel Beckett describe lo que podría pasar en el interior de esas arquitecturas de Riqué: sin perspectiva alguna, personas que vagan dentro de un cilindro, o se quedan postradas, o intentan alcanzar túneles cuyas entradas están en lo alto, aun sabiendo que los túneles no llevan a ninguna parte. Ninguna interacción entre ellos, a no ser la violenta disputa por un rincón donde aislarse. Beckett describe en detalle el cotidiano del lado de adentro de un bloque inviolable. Riqué mira ese tipo de arquitectura desde el lado de afuera, que es ningún lugar, oscuro. El bosque del título de la serie no puede estar dentro de esas condiciones opresoras, siempre en color gris o sepia. ¿Son edificios de otra época? ¿Son perennes? ¿Están dentro de mí? Me temo que puedan ser mi mente: bloques cerrados de memorias, rincones oscuros, y la posibilidad para el escape, si logro salir de mí. Solo alcanzaré el bosque si me arriesgo sumergiéndome a partir de uno de los trampolines. Abrir los ojos, salir de la oscuridad, juntarme al otro en el mundo exterior compartido. El mundo es poblado desde allí hacia fuera. Tema recurrente en la obra de Riqué desde 2002, la dificultad de comunicación con el otro tiene el peso de esas arquitecturas invulnerables. "Dijo buen día y el vecino no le contestó", dicen el afiche que el artista esparció por la ciudad de San Pablo en el 2005 y que tradujo al alemán para pegarlo en las calles de Berlín en el 2006, en ocasión de la exposición El Bosque I. Ese interés por la comunicación lo llevó a trabajar en conjunto con otros artistas y a utilizar diversos medios para cada obra. Cada serie se despliega en dibujos, videos y cuentos. Los dibujos en carbonilla de El Bosque II fueron hechos al mismo tiempo en que Riqué escribía "La camisa blanca que un día fue azul", narrativa que transcurre simultáneamente dentro de un apartamento y en la amplitud de un desierto: navegando virtualmente por Google Earth, un hombre monitorea un desierto y ve, en tiempo real, a otro hombre, perdido entre las dunas. Grita, quiere hablarle. No lo logra. Se distrae y cae en el desierto de su propia mente. Se olvida del otro. Lo recuerda. Lo perdió. Se desespera. Quizás las construcciones pesadas e infranqueables de los dibujos de El Bosque II encierren un desierto. La exposición cuenta también con el video Siempre hay una cama y una ventana (2007), en el cual Riqué filma a un personaje femenino que se agita en una cama, quiere desprenderse de la locura, escaparse. La misma actriz de esa filmación, Ondina Castilho, comparte con Victor Lema Riqué el plano secuencia del video Toilette (2005), en el cual ambos se lavan la cara obsesivamente, la refriegan con agua, la secan con papel, y recomienzan. Escaparse de sí, escapar de las relaciones obsesivas que en verdad borran al otro, sumergirse en lo colectivo. Se respira finalmente con el video The Draft (2007), ese, sí, un bosque fresco y delicado, colorido, festivo. Un grupo de personas escapó de la locura de la individualidad que enclaustra y celebran, juntas, el salto del trampolín. Del mismo modo como se puede leer esa exposición a partir de la perspectiva de una mente encerrada en sus traumas, recuerdos y en la posibilidad de trascenderse, creo que podemos leerla sustituyendo persona por historia. Ondina Castilho vestida de blanco revolcándose en pesadillas y dolores en la cama puede ser una alegoría para la humanidad: las locuras históricas, los bunkers, los regímenes totalitarios, la devastación, el caminar en círculos dentro de un cilindro sin lograr salir del desierto hacia el bosque. Y el borrador (the draft) da la posibilidad de frescor de una ética colectiva.

 

Paula Braga, 2010

 

 

Victor Lema Riqué

Artista multimedia. Nació en Montevideo, Uruguay, en 1955. Desde 1980 vive y trabaja en San Pablo, Brasil, donde estudió en la Escuela de Comunicaciones y Artes (ECA – USP) hasta 1985. A partir de 1997 comenzó a trabajar de forma multidisciplinaria, realizando trabajos en pintura, dibujo, video, literatura, cine, performances y radionovela. Ha presentado su obra en muestras individuales y colectivas en Brasil, Europa, América Latina y Estados Unidos, y también ha participado de diversas muestras internacionales de video.