Ximena Mandiola
Santiago de Chile, 1954
EXPOSICIONES INDIVIDUALES (Selección).
2009 - “Ecuaciones” –Museo Nacional de Bellas Artes. Santiago – Chile
2005 –“El pulso de las horas” – Galería de Arte Trece. Santiago – Chile
2004 – “Relatos cifrados” – Galería del Paseo. Montevideo - Uruguay
2001 – “Registro III” – “Indagación del Tiempo”, Galería Palma Valdés. Santiago – Chile.
1999 – “Registro II” – Instituto Chileno Norteamericano. Santiago – Chile.
1998 – “Registro” – Galería Praxis Santiago - Chile
1997- “Pinturas” – Universidad de Talca, Centro cultural Pedro Olmos. Talca – Chile.
EXPOSICIONES COLECTIVES (Selección).
2008 – “Diseño interior 6 grandes nombres” – Centro Cultural Palacio de la Moneda – Santiago Chile.
“Horizonte Pacifico” Galería del Paseo – Punta del Este – Uruguay.
2007 – Paseo de las Artes, 16 artistas chilenos juntos en paseo peatonal, Bellavista – Chile
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“Memoria Presente” – Sala de Arte casa Collahuasi – Iquique – Chile.
2005 – “Veinte estaciones – veinte artistas” Metro de Valparaíso, Estación El Salto - Chile
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“Recados de Gabriela Mistras y Silvina Ocampo” – Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires – Argentina.
2004 – “Del sur del mundo. Seis artistas Chilenos” Galería Pedro Peña - Marbella – España.
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“With an Ethnic Accent” – Galería Alejandra Von Hartz. Miami – USA.
2003 – “Welcome to civilization” Galería Alejandra Von Hartz. Miami – USA.
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“Trazos de la razón” – Museo Arte Contemporáneo Universidad de San Pablo – Brasil.
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“3 en la pintura” Museo Arte Contemporáneo de Valdivia – Chile.
2002 – “Insights”, Galeria Alejandra Von Hartz, Miami – USA.
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“Transformación del arte al objeto” - Galería la Sala. Santiago – Chile.
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Verbo – 12 mujeres” – Galería La Sala. Santiago – Chile.
PREMIOS (Selección)
2005 – Mención de honor “XXXIII Salón de Viña del Mar Concurso Nacional” – Viña del Mar – Chile.
2004 – Segundo premio “5to Concurso de creación plástica Marco A. Bonta Mención pintura Instituto Cultural de los Condes – Chile
2002 – Mención especial en pintura “V salón Sur Nacional de arte” Casa de arte Universidad de Concepción – Chile
1998 – Primer premio “VIII concurso El color del Sur” I. Municipalidad de Puerto Varas – Chile
1997 – Segundo premio “1er concurso de Pintura Club Hipico El Ensayo”. I. Municipalidad de Santiago – Chile.
El Habito de Pintar en los trabajos recientes de Ximena Mandiola
Entrar al taller de Ximena Mnadiola es sumergirse en una serie de habitaciones, las que indistintamente van haciendo de estar, bodega, cocina y “Taller”, entendiendo esta acepción como un pequeño habitáculo en donde la artista de manera certera va dando forma a sus pinturas en un acto secreto, sin un orden aparente. Ya que para cualquier persona que no sea ella, este lugar no deja de ser un espacio caótico, un puzle habitacional, plagado de recortes, papeles, muebles, tubos de acrílico, pinceles y números. Cientos de ellos extraídos meticulosamente por la artista de diarios y revistas, los que parecieran ir inspirando su forma de entender el mundo a través de una pintura que obsesivamente revisa una y otra vez estas formas arabicas tan de nuestra era.
Como su espacio de trabajo, las cifras que comparecen en su obra son una intrincada red de secuencias capaces de sugerir el cromatismo, tamaño y orden de su comparecencia en el lienzo. Algo bellamente observado por Justo Pastor Mellado a propósito de una serie de obras de 1998 cuando señala. “Estos cuadros poseen dos tempos: uno de ejecución y otro de lectura. De esta distinción depende la eficacia discreta Ximena Mandiola anota las intensidades del propio acto de numerar, buscando una concisión y una precisión que se refiera a la autonomía y a la autoreferencialidad de su propio acto grafico. Lo que en definitiva escribe es una letanía que autoriza su crecimiento para ocupar el espacio total de sus formas”. (1) Sentencia que bien podría introducirnos a esta nueva producción y de paso hacernos meditar en el hábito que edifica su pintura.
Sin embargo prefiero construir estas notas a partir del cotidiano inmediato, el lugar que haces las veces de atelier del artista, ya que me parece sugerente indagar en como su modo de pintar se ha ido embebiendo de los decorados y colores provenientes de esa y el cité que la contiene. Arquitectura de forma orgánica que se hace parte de un todo, no distinguiendo el límite entre una construcción y otra, ni mucho menos, las fronteras entre los jardines o la pertenencia de la vegetación en este angosto pasillo comunitario en el barrio Bellavista.
Al pensar en este hábito pictórico, medito en esta realidad orgánica, ruinosa y a la vez clásica de la arquitectura que construye su casa-taller y en esa aparente pérdida de los límites entre figura y fondo que estos lienzos nos ofrecen, los que orgánicamente van borrando las fronteras de los planos, para que den paso, según la distancia que tomemos de la obra, a grandes superficies texturadas o bien, hermosas secuencias de ritmos y cromatismos en sincopados ritmos musicales.
Observar cada una de estas realizaciones, es en cierta medida dejarse llevar por la poesía que emana de estas cifras, a ratos fulgurantes, o bien, silenciosas y cercanas a las secuencias que configuran el ADN de la vida. A ese respecto medito en la sutil obra cuyo fondo es precisamente un alargado tablero de ajedrez, con su tramado ortogonal en blanco y negro sobre el cual la artista a pintado los números en rojo intenso pero al revés. Tal vez, como una manera de rendir tributo a la figura de Leonardo en como el anotaba sus observaciones sobre la naturaleza, o bien, para ofrecernos un acertijo numérico sobre una geometría errática y biológica en cierta medida ligada al embaldosado del pasillo por el que se accede a su casa-taller, o el piso que decora su cocina en ese lugar.
De ahí entonces que al observar esta serie de pinturas a fines del 2008, la obra del artista brasileño Arthur Luis Piza viniese a mi memoria como la imagen gravada de la forma en virtud de su vida, entendida como la bilogía que la construye. Tema abordado por el poeta Enrique Lhin al reflexionar: “el arte de Piza representa una variante orgánica del arte no figurativo que –especie de anti op que articula la imagen variante pero a partir de un orden bilógico, del cuerpo- se insurge contra toda pretensión (dice él) de la geometría o de la explicación y creación científica del fenómeno estético. Hacer lo que uno es –agrega- Como en el budismo Zen’. Mantener la flexibilidad que permita registrar los cambios en uno.” (2) Ya que en general la pintura de Ximena Mandiola está en las antípodas del racionalismo numérico que a diario observamos en los indicadores económicos de la prensa escrita o virtual. En lo particular me parece que esta serie de obras se erigen como un elogio al acto de pintar aludiendo a la vida.
Es más, la relativa torpeza con que cada una de estas secuencias numéricas han sido depositadas en el espacio pictórico, nos hablan de una intuitiva y sensual manera de registrar la cifra, como si en ello la artista secretamente fuese entregando a la par de la escritura numérica, el código secreto de las formas y motivos que le han inspirado cada uno de los cuadros. Obras que vienen a ser el registro diario a sus observaciones al orden domestico de un oficio pictórico libre de toda atadura formal y estilística. Amen de una forma diaria de entender la actividad del pintor como una constante oración.
Varias de estas realizaciones expelen esa relación de la anotación constante como una forma de rezar, pienso en ese lienzo con la secuencia 2371632712…y trato de imaginar una correspondencia con el mundo de objetos en que vivimos. Sin embargo mientras trato de interpretar, no dejo de pensar en esos 1 de intenso anaranjado, los 6 y 3 en azules profundos y un 5 en negro como fondo de este cosmos. Lo que me lleva a sostener el tono afirmativo de su pintura, a partir de la comparecencia del trazo hecho gesto y luego número.
El acto de pintar y su actitud meditativa puede ser una vía para acercarnos a su trabajo, pero no menos cierto es que en su actual serie de obras asistimos a una elocuente declamación del gesto pictórico hecho número, marca y firma en su modo de comprender el oficio pictórico. Además de presentar ciertos elementos que fundan la matemática, para transformarlos en tema de una pintura que busca afanosamente su ductus. Porque cada número depositado en la superficie del cuadro por Ximena Mndiola es su forma de ir afianzando su rúbrica en torno al acto de pintar y de paso hurgar en las relaciones de la forma, color y formato que este habito impone.
Al repasar obras en mi mente, se me viene de inmediato un lienzo en donde las secuencias numéricas son capaces de construir su propio horizonte; como si se tratase de un juego visual, algunos números comparecen en ordenadas líneas blancas y otros en negro. Tratando de convivir en un fondo ocre, el cual presagia el desembarco de la prominencia de estos dos bandos, que por efecto visual se han visto enfrentados a correlaciones horizontales, convirtiendo la tela en una hoja de cuaderno, abierta e infinita para nuestra contemplación.
Asimismo en otra pintura, las secuencias de números están construidas en un rojo furioso sobre una superficie anaranjada, dotando de carácter y religiosidad a la composición por el temperamento cromático que emana de ella. Haciéndose parte de esta serie fuera de serie en que cada una de las obras de esta exhibición ante nuestra mirada se nos presentan. Ideas que me transportan a las observaciones de Jacques Derrida sobre una serie de dibujos del artista francés Titus-Carmel en su reflexión: “Una serie fuera-de-serie más que se inscribe, dos veces en doce, en la serie. El acto de Titus-Carmel se propone así como un acto de escritura discursiva, que deja un ^acta^, en el sentido del archivo o del documento testamentario.” (3) Dado que al igual que el artista francés la pintura de X. Mandiola formula un acta sobre nuestro diario vivir, un testamento respecto al tiempo vivido e invertido en el espacio de la pintura por medio de las secuencias numéricas como si se tratasen de ciclos provenientes de un orden elíptico. Periodos que hoy se dan cita en las amplias dependencias de este museo como hábito y elogio a la constancia en torno al acto de pintar.
Carlos Navarrete
Santiago, Enero 2009
Notas:
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1–En Ajuste de Cuentas, texto para catalogo Ximena Mandiola Registro Galerias Praxis. Santiago 1998
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2–En Piza. Un brasileño anti op? , Enrique Lhin. Textos sobre arte. Ediciones Universidad Diego Portales. Santiago 2008 p 238
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3–En Orlas, Jacques Derrida. La verdad en pintura. Editorial Paidos. Buenos Aires., 2001 p226


